No creo que una revisión de los miedos que han aparecido a partir del Dieciocho de Octubre, esté completa sin hablar de lo terrorífico que se ha vuelto el interactuar en internet con la inteligencia artificial. Las redes sociales ya eran terribles antes de ChatGPT; ahora, toda la internet comparte un cerebro común, centralizado, y dominado y manejado por tecnócratas totalitaristas que buscan nada menos que la dominación mundial y la desaparición del ser humano como lo conocemos, reemplazado por las pilas que eran las personas en la saga de Matrix.
He conocido gente que me ha tildado hasta de ludita, de intentar retrasar el desarrollo tecnológico de la humanidad, cada vez que digo en voz alta que la IA me parece algo terrible. Y, históricamente, hay algunos ejemplos de ello: no me imagino al clero celebrando la imprenta de Gutemberg, ni a los sindicatos particularmente felices con la especialización económica que planteaba Adam Smith en la Riqueza de las Naciones. Pero, por otro lado, creo que la historia nos da la razón a quienes somos cautelosamente pesimistas con la IA, siempre que nos refugiamos en las transformaciones y revoluciones e incluso actos fallidos humanos, que han derivado en un control represivo de las sociedades: la introducción de la ley del Costo Beneficio de la Universidad de Chicago; la balcanización mundial a partir del uso de Internet; la pérdida grosera de privacidad con los teléfonos inteligentes; el enmierdamiento de la sociedad con Facebook y las redes sociales. Y eso que yo soy un weón que está crónicamente en línea.
Pero me preocupa muchísimo que escenas como la siguiente se repiten cada día más:
Hace unos meses estaba viajando en Metro, y como soy un weón muy alto, podía ver las pantallas de las personas a mi alrededor. Y lo hice, y lo hago la verdad, con todo el descaro del mundo: imagínate perderte un chismecito jugoso por jugar a la privacidad, si la weá ya fué. Entonces, estaba mirando al horizonte, con mis audífonos sonando, y reparé en la pantalla de una persona, sentada frente a mí, que DISCUTÍA con ChatGPT respecto de la ubicación de una calle. Por lo que entendí, esta persona estaba buscando la ruta más rápida hacia un destino. Y para eso le preguntaba a ChatGPT dónde tenía que bajarse. Pero los problemas aparecieron cuando, en esta dinámica de discutir con un sicofante, buscó la dirección en Google Maps y le subió pantallazos a ChatGPT para ver si cambiaba de opinión. Los que sabemos cómo funciona un LLM, sabemos que OBVIAMENTE GPT le encontró la razón, y le dio respuestas de mierda. Lo que más me sorprendió es que esta persona se esforzó por buscar la ruta más rápida en una herramienta diseñada para ello, sólo para que la máquina le encontrara la razón. Qué clase, qué forma de pensamiento remotamente crítico es esa?
Ahora: querido y respetado lector, creo que estás en todo tu derecho de preguntarte qué CHUCHA tiene que ver todo esto con el Dieciocho de Octubre? Que, como imagino habrás notado a estas alturas, es el hilo conductor de toda esta diatriba. Y para que veas que este humilde niñato está adecuadamente informado, y conspiranoicamente enredado, quiero dar paso a algunos cabos sueltos:
- Te acuerdas del informe de causas del Estallido, que encargó Sebastián Piñera cuando todas sus brújulas y sus oráculos fallaron? Te acuerdsa que hablaba del k-pop y del big data?
- Te acuerdas de la campaña presidencial del 2022? De la cantidad de propaganda que circulaba en Facebook y en YouTube? Ahora, podrías compararla con la propaganda del 2025 y esa campaña presidencial? Y de la cantidad de videos generados por IA?
- Estando en esa línea, has visto cómo han cambiado y evolucionado los videos generados por IA? Cómo se vuelve cada vez más difícil diferencial la realidad de la - literal - ficción?
- Alguna vez escuchaste hablar del caso de Facebook y Cambridge Analytica? Si nunca lo escuchaste, en resumen, es una empresa que influyó, con publicidad muy enfocada, en elecciones de todo el mundo, como en USA y Brexit y otras
- Sabías que, ya en el 2026, Peter Thiel, uno de los inversores más prolíficos y mayores defensores de la tecnovigilancia y el uso de IA en aplicaciones de guerra, se reunió con José Kast a hablar cosas clasificadas?
- Y te acuerdas que el gobierno empezó a impulsar esta medida ridícula de entrar a redes sociales usando la Clave Única? En nombre de la seguridad de los infantes en línea, quieren monitorear TODO nuestro contenido y nuestras interacciones
- Y, en el plano internacional, Estados Unidos e Israel. Que, con todo lo que hacen en materia de guerra automatizada, podrían perfectamente sostener varias temporadas de Black Mirror ellos solos:
- Los productos de inteligencia artificial están siendo usados para automatizar el genocidio en Gaza
- También para automatizar la búsqueda de personas inmigrantes en Estados Unidos
- Quieren, tal como acá, monitorear todo el comportamiento de los individuos en línea, y marcar a quienes disientan de los regímenes imperantes
- Grok, la IA de Elon Musk, está documentadamente impulsando noticias y opiniones de ultraderecha
- DeepSeek, el modelo chino más famoso, procesa todas sus respuestas en China, y censura activamente algunas conversaciones
Creo que soy un mal conspiracionista: no sé si con todo eso se puede armar una conspiración. Pero para mi es muy claro, y lo quiero compartir contigo, con ustedes, en una opera de tres escenas:
- Las búsquedas en internet se han convertido, gracias a decisiones de Google Inc., en un resumen de resúmenes de contenido generado para maximizar el enganche y sin preocuparse del real conocimiento
- Cuando el conocimiento se reduce a pequeñas píldoras digeribles, con una curatoría centralizada, es que la diversidad de opiniones desaparece en las garras de la planificación centralizada
- Finalmente, nuestra capacidad crítica desaparece por cuando el ejercicio del aprendizaje y el aprendizaje del pensamiento crítico se reduce a una revisión de opiniones de tercera mano, y el aparato tecnoestatal puede (y lo hace, definitivamente) empujar opiniones y adoctrinar sin ningún rastro de oposición
Me da un miedo tremendo el que nos volvamos agentes sin agencia, sujetos sin capacidad de disentir, y que las herramientas que nos permitían buscar otras perspectivas y formar nuestras propias opiniones, están diseñadas para exactamente lo contrario. Me da un miedo tremendo que el sueño del internet se transforme en la pesadilla de los gobiernos. Y que Orwell y Huxley hayan tenido tanta razón.